Próximo en el horizonte el centenario
de la fenomenología, la obra que el lector tiene en sus manos
no está animada por el propósito de adelantarse al evento,
ni acoge la desmesurada pretensión de discernir lo vivo y lo
muerto del empeño filosófico que nació con el siglo.
El origen de este manojo de ensayos remite, más bien, a un pasado
cercano, inicios de la década de los ochenta, y a un concreto
ámbito de investigación el seminario de filosofía
primera que, convocado y dirigido con infrecuente ilusión por
Miguel García-Baró, ha venido reuniéndose desde
entonces en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense.
El vínculo común a los asistentes al seminario, el propio
sentido de éste, ha sido la antigua aspiración a orientarse
en el pensamiento, y en ella, no en vindicaciones historiográficas,
ha de buscarse la razón de que la filosofía de Husserl
haya ocupado el centro preferente de sus discusiones y dé tema
a la presente publicación. Pues la fenomenología, que
se concibe a sí misma como meditación renovada acerca
del ideal supremo del saber; no dispone de otro método que la
invitación al filósofo principiante -cada hombre- a rehacer
el camino de su autocomprensión y de la comprensión del
mundo. Haber compartido largamente la indagación filosófica,
haberlo hecho en torno a un singular magisterio, en nada alteran el
tua res agitur inherente a la actividad del pensamiento, antes lo profundizan
y plenifican.
Apenas es preciso indicar, en consecuencia,
que los ensayos inéditos que ven aquí la luz no constituyen
un acta, siquiera informal de las sesiones del seminario. Menos aún
un elenco de conclusiones teóricas que se asuman de forma colectiva.
Los pronunciamientos divergentes acerca de la ambición de la
fenomenología, es decir, de la evidencia con que ella afirma
un peculiar idealismo trascendental como necesario cumplimiento de la
idea de la ciencia, así lo denotan de manera inequívoca.
Esta pluralidad de enfoques y de tomas de postura no alcanza, sin embargo,
al punto de poder distinguir en el conjunto entre ensayos meramente
expositivos y otros de índole crítica o creadora. En la
concepción de las contribuciones y en la posterior discusión
en común de las versiones iniciales nos ha guiado el lema, también
ideal, de que la justa comprensión de una filosofía requiere
un ejercicio de pensamiento que sea cuando menos parejo al que llevó
a su gestación. Y en la insatisfacción ante las fórmulas
recibidas y los problemas supuestamente cerrados, en el afán
de nuevas clarificaciones a través del contraste con perspectivas
teóricas contemporáneas nuestras, debiera poder reconocerse
el libre debate teórico del que han surgido los ensayos.
Pero junto a los trabajos originales de
participantes asiduos en el seminario de investigación la obra
incorpora tres estudios de ilustres autores cuyo espíritu de
análisis crítico coincide plenamente con el que mueve
a la publicación. Ofrecemos, por una parte, sendas versiones
al español de dos relevantes contribuciones de la discusión
académica en tomo a la filosofía husserliana. El estudio
ya clásico de Iso Kem sobre los distintos caminos a la reducción
fenomenológica es seguramente la aportación más
clarificadora al laberinto de temas y problemas que se entrecruzan bajo
el título de la reducción. Es escasamente conocido, en
cambio, pese a sus sobresalientes méritos, el análisis
de la ontología de Husserl que llevó a cabo el filósofo
austroamericano, antiguo miembro del Círculo de Viena, Gustav
Bergmann. El debate de Bergmann con Husserl, de pureza y densidad casi
desconocidas, pone en el primer plano de la consideración problemas
sempiternos de la filosofía -la cuestión de los universales
y la individuación, la teoría de las relaciones y los
vínculos fundamentales, la ontología de las sensaciones
y del yo.., para desembocar en la perturbadora conclusión de
que el idealismo es «el precio prohibitivo» «por pensar
tan profundamente acerca del tiempo». El lector interesado encontrará
finalmente en estas páginas la contribución de José
Gaos al XIII Congreso Internacional de Filosofía «sobre
la noción husserliana del Lebenswelt», organizado en México
D.F. en 1963 por el insigne discípulo de Ortega. El escrito de
Gaos es la primera discusión explícita en la filosofía
en lengua española de la noción clave de mundo de la vida
-«el mundo de la vida corriente» en la original versión
gaosiana-, y aún hoy, tras décadas de exégesis,
resulta del mayor interés. La deuda de la comunidad filosófica
hispana con la obra de traducción y creación de Gaos resulta
abrumadora para quienes cultivan la fenomenología, y la aportación
de nuestro grupo de trabajo a su reconocimiento- se limita al señalado
honor de reproducir el texto -por el que manifestamos profundo agradecimiento
a Ángeles Gaos, titular de los derechos de publicación,
y a Fernando Salmerón, coordinador de la edición de las
Obras Completas del filósofo-. (Valga ahora el agradecimiento
a Fernando Salmerón de manifestación de pesar por su fallecimiento,
ocurrido cuando nuestra obra estaba en imprenta).
La posibilidad efectiva, «real»
de la fenomenología es al cabo solidaria de la forma que pueda
adoptar, si alguna cabe, la idea de la filosofía primera. En
el punto de partida sólo es patente, hoy como ayer, la necesidad
intelectual y con ella vital de no abandonar la búsqueda.