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Juan
Antonio Valor Yébenes
PROGRAMA
1.
Análisis de la noción de realidad.
2. Análisis de las nociones de experiencia y de interpretación.
3. La concepción pragmática de la verdad.
4. ¿Deben ser relativistas los pragmatistas?
5. Ciencia sin escepticismo.
6. Una concepción falibilista e instrumentalista de la actividad
científica.
La filosofía de la ciencia estudia los fundamentos (ontológicos,
epistemológicos, metodológicos, históricos, sociales,
etc.) de las disciplinas científicas. Por esta razón es,
además de un campo de especialización propio de la filosofía,
una materia que favorece en el alumno universitario la aceptación
reflexiva y crítica de la disciplina científica que estudia
o ha estudiado. El primer objetivo es, por consiguiente, el de dotar
al alumno de las herramientas conceptuales que le permitan reflexionar
sobre los fundamentos de su disciplina científica, y ello con
el fin de aportar nuevas soluciones y mejorarla.
Para ello se estudiarán las principales tesis del pragmatismo
de J. Dewey y R. Rorty sobre el conocimiento científico. Analizaremos
los fundamentos ontológicos y epistemológicos de la concepción
pragmatista de la ciencia representada por estos autores. El curso comenzará
con una aproximación a las nociones de realidad, de experiencia
y de interpretación defendidas por J. Dewey en los artículos
“El concepto de arco reflejo en psicología”, “El patrón
de la investigación” y “Proposociones, asertabilidad garantizada
y verdad”, recogidos en La miseria de la epistemología. Sobre
estas nociones se fundamenta una concepción falibilista e instrumentalista
de la ciencia crítica con el punto de vista empirista. Recientemente
ha sido R. Rorty el que ha reformulado las tesis pragmatistas al respecto,
tal y como se aprecia en el capítulo 5 de su obra Verdad y progreso,
en el capítulo II de ¿Esperanza o conocimiento?, en el
capítulo 2 de Objetividad, realismo y verdad, o bien en el capítulo
11 de Consecuencias del pragmatismo.
Asimismo, la metodología empleada en el curso tiene el objetivo
de desarrollar en el alumno la argumentación, el razonamiento
crítico, el trabajo en equipo y la creatividad.
ARENAS,
L., MUÑOZ, J., PERONA, A.J. (eds.).: 2001, El retorno del pragmatismo,
Trotta, Madrid.
DEWEY, J.: 1969-1990, Works, 35 vols., Southern Illinois University
Press, Carbondale (Ill.).
2000, La miseria de la epistemología, Biblioteca Nueva, Madrid.
FAERNA, A.M.: 1996, Introducción a la teoría pragmatista
del conocimiento, Siglo XXI, Madrid.
JAMES, W.: 1971-1988, The Works of William James, 10 vols., Harvard
University Press, Cambridge (Mass.).
2000, Pragmatismo, Alianza Editorial, Madrid.
PEIRCE, Ch. S.: 1931-1958, Collected Papers of Charles Sanders Peirce,
8 vols., The Belknap Press of Harvard University Press, Cambridge (Mass.).
RORTY, R.: 1989, La filosofía y el espejo de la naturaleza, Cátedra,
Madrid.
1993, Ensayo sobre Heidegger y otros pensadores contemporáneos,
Paidós, Barcelona.
1995, Consecuencias del pragmatismo, Tecnos, Madrid.
1996, Objetividad, realismo y verdad, Paidós, Barcelona.
1997, ¿Esperanza o conocimiento?, Fondo de Cultura Económica,
Buenos Aires.
2000, Verdad y progreso, Paidós, Barcelona.
2002, Filosofía y futuro, Gedisa, Barcelona.
Metodología para la enseñanza-aprendizaje
1.
Introducción que ofrezca un organizador previo con el fin de
orientar y dar sentido al trabajo posterior.
2. Análisis del material bibliográfico seleccionado en
función de los objetivos programados. El análisis se realiza
atendiendo a los siguientes puntos:
a) tesis que defiende el autor;
b) argumentos utilizados para defender dichas tesis;
c) evaluación crítica.
3. Aprendizaje por descubrimiento. Una vez entendida la problemática
que se estudia, el profesor invita al alumno a proponer soluciones y
a comprobar por sí mismo su validez. Con ello se favorecen sus
capacidades de crítica, organización, inducción,
transferencia y analogía.
En la evaluación se ha de comprobar que el alumno ha adquirido
y comprendido una serie de conocimientos, como son las formulaciones
y soluciones aportadas por ciertos autores y corrientes de pensamiento,
y también que ha adquirido ciertas actitudes, como son un enfoque
profundo, un estilo holista y unas estrategias metacognitivas. Todo
ello se ha de evaluar atendiendo al punto de vista del alumno. Por esta
razón se ofrecen distintas alternativas:
1.
Participación. Las intervenciones de los asistentes serán
objeto de evaluación en función de su pertinencia, rigor,
coherencia y continuidad.
2. Memoria diario. Se trata de una sistematización rigurosa y
coherente de los temas tratados y las lecturas realizadas. Incorpora,
además, la comprensión problemática del contenido
que el alumno pueda realizar y los trabajos encaminados a solucionar
estas dificultades.
3. Comentario de texto. Se trata de analizar algún texto relevante
siguiendo estos puntos:
a) exposición de las tesis defendidas por el autor,
b) análisis de los argumentos utilizados para defender dichas
tesis,
c) caracterización de la corriente de pensamiento en la que se
inscribe el autor,
crítica del texto.
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